martes, marzo 20, 2012

-¿Porqué sonríes? - Me preguntó el ave
- Por que puedo sentir el viento
- ¿Porqué sonríes? - Volvió a preguntar
- Por que puedo sentir la lluvia
-¿Porqué sonríes? - Preguntó una vez más
- Por que estoy viva.
Entonces el ave me observó cautelosa como si lo que acabase de decir significara algún disparate y retomo el vuelo que había interrumpido. Pasaron un par de meses y el ave volvió, y esta vez preguntó
- ¿Porqué estás viva? - fue mi turno de mirarle cautelosa. Y respondí.
- El punto ave, es que puedo sonreír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario