De esos días en que le cuentas a tu compañero de viaje en el bus lo bonita que te parece la noche
Aunque tu compañero de autobús no te conozca ni sepa tu nombre.
Esta tarde imagine una enorme bola de marañas, y esa bola de marañas eran todos mis pensamientos sobre todos.
Esas personas que no tienen la idea de que les recuerdo,
esas personas que sólo me hablan por que yo les saludo.
Y ya no quería pensar.
Así que fui por un cepillo.
Y comencé a desenmarañar.
Esas personas han sido acomodadas, alisadas de tal forma que yo ya no tengo que enredarles más
No hay comentarios:
Publicar un comentario