domingo, abril 22, 2012


Ejemplo de tus deseos y de nuestras ironías.

Erase una vez como en todos los cuentos tristes de antaño, en el que un hombre y una mujer lograron enamorarse por primera, segunda, tercera vez?... No sabemos que ocurrió pero ocurrió.

Erase una vez un cuento, no de hadas sino de fieras y montañas rocosas con vientos helados sin refugio. 

Aquella historia que dos almas encarnaron y vivieron a flor de piel como un torbellino, que acariciaron como cuando las olas lo hacen a las playas, que fueron arrastrados como los granos de arena por el viento, y que al final, quedaron perdidas como las conchas de mar que aterrizan en alguna otra orilla: perdidas, solas, sucias. Que seguro alguien con poco que hacer y atento al amanecer, las encontrará.

Erase una vez un corazón necio y terco combatiendo contra un corazón desatento, una razón lógica combatiente contra cada día. 

Esta historia no es de amor, ni de intriga, ni para recordar viejos tiempos, esta historia es real y como todas las historias reales, no tiene final. Esta historia se cuenta de noche, por que la noche sabe mejor, y por que la noche cuenta las historias con la luna de testigo.  

Todas las palabras que se dijeron y que fueron regadas por el camino son aquellas que relatan la historia, son aquellas que se unen y hacen alabanzas para que nunca se pierda el sentido de nuestros enamorados. Oh! por que estaban enamorados, enamorados como chiquillos al encontrar un nuevo tesoro, felices como dos aves en primavera, buscando la salida como los ríos siguen al mar, luchando contra las piedras. 

Y entonces paso el tiempo, por que eso es lo que pasa en las historias reales, el tiempo termina relatando historias y contando malo cuentos. Cuentos de verdad. El tiempo desvía almas, sueños, y hace el amor tardío. 

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