lunes, febrero 27, 2012

El problema aquí no radica en absolutamente nadie que conozca, en su forma de pensar, en su forma de caminar, en su forma de hablar, de decir, de sentir, de desear. Aquí la del problema y la llena de incógnitas soy yo. Nada, que la universidad, la familia, y el estado en el que me encuentro no me deja estar. Permanezco. La diplomacia con la que enfrento cada día me hace pensar en que algún atajo no me salió como pensaba, o tal vez es mi forma de ser, soy egoísta y me gusta despensar demasiado, así como hacer sonar las alarmas a cualquier hora por que es divertido. Y también es divertido ve el cielo y girar y también es divertido molestar a mi hermano por las mañanas. Es sólo que a veces como hoy estoy demasiado cansada de sonreir.
O como hoy le di con la puerta en la cara a Lalo no con intención aclaro, pero se molestó tanto que no se tomó la molestía de despedirse, y no me quedé a la última clase por que no se me dió la gana y quería terminar de leer el libro que me regaló Pedro, y las emociones se me acaban.

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