Podemos dormir un rato bajo esta soledad
La soledad que me acompaña en las tardes de desvelo
Esas siestas vespertinas prohibidas
Y todos esos besos robados.
Encontrar tu lengua entre mis labios,
Hundirme contigo en ese abrazo
Anda, persigueme que te necesito.
Que tan malo puede ser
si hasta el malo tiene sentimientos de compasión
Y en tu sombra me oculto de mis desgracias
Ahí justo entre tu espalda
Se escurre un lago de diamantes
Diamantes azulados y violetas, y otros de color carmesí.
Como mis labios...
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